3 de enero de 1903. 
Muerte de Carlos Tejedor 
Redactor del primer Código Penal de la República Argentina 
 

Anciano ya y retirado de la vida pública desde las jornadas luctuosas del invierno de 1880, que nos costaron más vidas que toda la guerra  de la Independencia, fallece en Buenos Aires quien fuera redactor de la separatista Constitución del Estado de Buenos Aires, del Código Penal de la República , Canciller y  gobernador de la Provincia, alzado en armas contra la Nación.

Su espíritu parece  muy presente entre nosotros.
En primer lugar su Código, de 1870,  establecía los 10 años como edad básica para la incriminación de los niños, a partir de la cual el juez en cada caso debía determinar ex post facto, si existía discernimiento (es aún el sistema chileno). Los nostálgicos de esta arcaica postura represiva no han leído las dudas sobre la incriminación precoz  que el mismo Tejedor exponía en sus Cursos de Derecho Penal,   que publicó en 1866, considerando bárbara la imputabilidad a corta edad y augurando un futuro diferente – que la Argentina alcanzó en 1954 y defiende aún contra los retrógrados. 

En segundo término, sus “rifleros”, fanáticos defensores de la  autonomía de Buenos Aires, han resucitado, en forma de políticos  legiferantes que establecen pautas locales inconstitucionales, a espaldas de las leyes de fondo de la Nación. Contra ellos volvería a decir  Avellaneda: “En la Nación no hay nada más importante que la Nación misma“ 

En su monumento, en Libertador y  Ugarteche, una alegoría de la niñez se alzaba en puntas de pie para dejarle una flor, por haber permitido la inimputabilidad  después de los diez años, según la correcta interpretación que llevó al bronce Lucio Correa Morales Y digo “se alzaba” porque hace unos meses se robaron la estatua entera del niño , de tamaño natural, arrancándola del pedestal de mármol. Cosas de la devaluación y el precio del bronce. 
O presagio de que ahora, ni siquiera el tímido primer paso de Tejedor va a ser respetado por nuestros redivivos incriminadores, que desean volver hacia atrás el camino que inició Tejedor.